viernes, 13 de julio de 2012

Capítulo 6.


He estado trabajando en el desarrollo de los personajes; Los veo muy planos. Y he decidido darles otro enfoque, probar a darle mas... "Vida". A ver qué os parece este capítulo 6, desde mi punto de vista, muy flojo. Perdonad la tardanza. Este capítulo es meramente transitorio, como introducción al mundo en el que ahora habitan, al orden del campamento... Bueno, aquí tenéis.

 Capítulo 6.
Espe para un segundo para tomar aire, y continuar con su relato. Aprovecho para mirar la cara de los demás presentes, que no tenían ni idea del plan que se había tramado. Sin embargo, a mi me aburre, dado que lo he vivido en mi propia piel. Entonces, y mientras va relatando cómo cogimos los materiales, y cómo fui formando el círculo de pólvora alrededor de una alta estaca que había en medio del campamento, me distraigo en mis propios pensamientos. Continúo observando la sala, preguntándome sobre cuántos años puede tener este campamento. Tal vez sea de la Guerra Civil Española…

Un momento. ¿Por qué se me ha venido a la mente la esa guerra, precisamente? Española… Tal vez soy de España. No le veo otra explicación al hecho de que haya pensado en ese país en primer lugar. Sin embargo, no tengo forma de confirmarlo; Al menos, hasta que me vea en un espejo, y pueda apreciar mis rasgos. Si verdaderamente soy de España, probablemente seré morena, pelo oscuro, ojos marrones o verdes. Pero no sé por qué, hay algo que me empuja a pensar que probablemente no sea así.

-Cuando estuvo todo dispuesto, decidimos colocarnos en nuestras respectivas posiciones. -Espe continúa relatando el hecho, y se, por su rostro y su mirada, que no deja de prestar atención a las reacciones de los presentes. –El plan, tras conseguir todos los materiales, y comprobar que la munición y la pólvora estaban en buen estado, era muy simple. Dado que el resto del campamento estaba en la misión de exploración, tan sólo éramos 5 personas, sin contar a la chica nueva que se nos ha unido hoy. Apenas teníamos una posibilidad entre cien de que saliese bien. –Espe lanza una mirada cómplice a los que hoy hemos llevado a cabo el plan, y mira hacia el techo, a la vez que se relaja en su silla. –Hoy hemos puesto todas las cartas sobre la mesa, y ha sido el primer ataque directo que hemos tenido que lanzar contra los Infectados.

Entonces, Tonn sacude levemente la cabeza, y le interrumpe.

-Ha sido un contraataque, Espe. Recuerda que ellos han sido los primeros en lanzarse contra nuestro campamento. Nosotros los dejaríamos en paz, si no fuese porque quieren devorarnos de forma lenta y despiadada. –Tonn hace un gesto con la mano, como quitándole importancia, a la par que a mí me recorre un escalofrío.

Tras esta interrupción, Espe suspira, y, con tono melancólico, prosigue.

-Si, Tonn, han sido los primeros, pero… Ellos no son conscientes de lo que están haciendo. –Tras ver la cara reprobatoria de Tonn, añade –Quiero decir… Antes eran personas. Una persona, al menos si está en sus cabales, no se lanzaría a devorar un campamento, y menos aun, con niños de 15 años dentro. Lo que quiero decir… Es que no nos han “atacado”. Se limitan a alimentarse, y eso nos incluye a nosotros.

-Ya, como menú del día. –Tonn mira hacia otro lado, claramente molesto. Espe le da una palmadita en el hombro, y continúa.

-Bueno, humanos o no… El caso es que éramos seis. Por ello, nos dividimos el trabajo; Jim se encargaría de vigilar desde la torreta todos los preparativos, y dar la señal cuando fuese el momento. Además, debía acudir en ayuda de Tonn cuando las explosiones comenzasen, de forma que los Infectados ya no pudiesen escapar. Para ello usó la tirolina que encontramos en el campo de prácticas, ya sabéis. –Lanza una mirada tenebrosa, y continúa, más alegre. –La chica nueva –Me mira a mí. –Se encargaría de hacer arder el círculo de pólvora, para ello, estaría escondida detrás del almacén, hasta que Jim diese la señal. Tonn… -Espe sonríe, y Tonn bufa, poniendo los ojos en blanco. –Hizo de cebo, y atrajo a los Infectados hasta el centro del Campamento, en el cual estaba el círculo de pólvora. Alex –Mira al chico de la herida en el hombro, el que hizo de “escolta”. –Se encargaría de guardarle las espaldas a la chica, y cerciorarse de que ningún Infectado se salía de la ruta. Yo abrí el candado en el momento oportuno, y luego huí hacia la torreta, en la que solo pude cruzarme de dedos, pues ésta chica tenía mi mechero y ni siquiera pude encenderme un cigarrillo.

Toda la sala ríe, incluyéndome. El ambiente se relaja un poco, y me siento a gusto por primera vez desde que he llegado aquí. Sin embargo, un chico del otro extremo de la mesa tan solo esboza una sonrisa, que se le borra al instante cuando le observo. Sus ojos azules se clavan en mi mirada, y no puedo evitar apartarla. ¿Quién es? Cuando las risitas enmudecen, Espe prosigue con su relato, con la atención de los presentes captada.

-Y Nei… Ella estuvo en la enfermería, esperando, por si alguno de nosotros salía… Mal parado. –Espe dirige su mirada a la chica de los prismáticos, la cual no puede más que ruborizarse y bajar la vista. La observo minuciosamente. Tiene el pelo corto, tal vez demasiado, de un rubio muy oscuro. El flequillo le cae en ondas sobre la frente, y su piel es pálida. Lleva una camiseta de color azul claro, y aprecio una pulsera que brilla en su muñeca.  Gracias a ella, la novata pudo recuperarse en apenas unas horas tras las explosiones. –Le lanza una mirada cómplice a la chica, la llamada “Nei”, y veo que hay una gran amistad entre ellas. –Bueno, solo queda decir… Que el plan salió a pedir de boca. Los Infectados han sido eliminados, al menos de momento. Y los pocos que quedaron “vivos”, los echamos del campamento. Los llevamos en la camioneta hasta muy adentro del bosque, con suerte tardarán otras semanas en encontrar el Campamento, o, quien sabe…

Espe es interrumpida. El chico de los ojos azules ha dado un sonoro golpe en la mesa con la palma de la mano, y todas las miradas han sido dirigidas a él.

-¿¡Pero soy el único en darme cuenta!? –Alza el tono de voz, y veo a Jim fruncir el ceño. –Os estáis equivocando. ¿Cómo queréis eliminar a los Infectados, si ni siquiera sois capaces de meterle un tiro entre ceja y ceja? Por Dios, si tenemos un millar de munición y de armamento aquí. –Coge aliento, y echa un vistazo a la sala, a los rostros de todos los que le estamos observando. -¿¡Para qué nos resguardamos en un antiguo campamento militar, si ni siquiera somos capaces de matarlos como Dios manda!?

Entonces, Tonn le interrumpe, con tono sosegado.

-John, te estás precipitando. Yo fui el primero en proponer cargárnoslos a tiros, pero hubiese sido inútil. Hubiésemos acabado con más de la mitad de la munición, y probablemente, en un par de horas tendríamos a más Infectados atraídos aquí, por el sonido de las balas. –Tonn le mira, con los labios fruncidos, esperando un contraataque.

-Ah, ¿Y una explosión masiva no los atrae? ¡A las pistolas se les puede poner un silenciador!

El chico deja a Tonn sin saber qué decir, y se hace el silencio en la habitación. Todo el mundo está expectante.

-Cállate ya, idiota, que incluso vas a atraer a los Infectados. Y entonces sí que te va a dar igual cargártelos a tiros o con una explosión. Tú no estabas cuando todo esto pasó, y, si tenías alguna pega, podrías haberte quedado a vigilar el Campamento con nosotros. –Alex mira con una ceja alzada al tal John, y, prosigue. –Yo no digo que esté de acuerdo en que provocar una explosión en cadena haya sido la mejor opción, ni que esté de acuerdo, pero ha sido mejor que haber esperado a que tú vinieses a proponer algo que ya habíamos desechado.

Tras el discurso encara a John, a la vez que éste le mira con evidente rabia. Entonces, Espe decide intervenir.

-Ya está bien, ¿No? Vamos, creo que lo más sensato no es que tengamos ahora peleas internas en el grupo, pero John esta vez tiene algo de razón. La próxima vez meditaremos todas las opciones posibles. Debo admitir que hemos actuado mal, aunque el resultado haya sido positivo. Esto no quiere decir que debas dejar de expresar tus ideas, chica. –Espe me mira, y saca un cigarrillo, pero lo vuelve a guardar ante la mirada de Tonn.

John se pone en pie, y nos lanza una mirada a todos. Una mirada que hace que se me congele la sangre. Una mirada que está cargada de promesas.

-No habrá próxima vez. Ya he tenido suficiente en estas semanas. No pienso quedarme aquí cuando le supliquéis a los Infectados que tengan piedad, que vosotros nunca les habéis hecho daño, que sois tan solo unos niños. El que quiera venir conmigo, que recoja sus cosas; Salimos en media hora. Y no hay viaje de vuelta.

Tras estas palabras, y con un tono helado en su voz, abre la puerta con un chirrido, y se marcha de la habitación. Los cinco chicos y las dos chicas que no conozco, supongo que serán los que hicieron la misión de exploración se miran entre ellos, y, tras unas breves palabras, se marchan tres chicos y una chica. Espe mira la escena sin inmutarse, y veo un breve destello en los ojos de Jim, pero parpadea un par de veces y el brillo desaparece. Tonn es el primero en hablar.

-Bueno… Cinco bocas menos que alimentar, ¿No? –Hace un amago de risa, pero ve que el ambiente no está para bromas. Espe se endereza en su asiento, y, con voz firme pero clara, añade.

-Muy bien, dado que no voy a obligar a nadie a hacer lo que no quiera… Todo aquel que quiera irse con John puede hacerlo. Sin embargo, debo decir que aquí las decisiones se toman por el bien del grupo, no por el bien personal. Siempre son discutibles, pero si el peso del grupo apoya una idea… Es inamovible.

Nos miramos los unos a los otros, interrogándonos, y Jim hace un amago de levantarse, pero al instante se lo piensa mejor y se endereza en el asiento. Baja la mirada. Tonn sonríe, y, sin pensárselo mucho, pregunta.

-Hoy le tocaba preparar la comida a John… Me parece que habrá que hacer una ronda extra en busca de algún tentempié andante. ¿Quién se apunta? –Espe se relaja, y noto un esbozo de sonrisa en su rostro; Con Tonn aquí, los silencios incómodos no durarán mucho.

Sin embargo, hay algo que me inquieta, y es el destino que correrán los que han abandonado la sala, y, con ella, el Campamento. ¿Quién era John? Y… ¿Por qué he notado ese claro rechazo por parte del grupo hacia él?
Fin del capítulo 6.


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