viernes, 13 de julio de 2012

Ficha 2: Jim


Bueno, después de mucho retraso, aquí os traigo la segunda ficha, Jim. También aprovecho para informaros de que a partir de hoy podeis ir preguntandome cualquier cosa que se os ocurra referente a la historia, los personajes... Curiosidades sobre x personaje, qué pasó en un intervalo de tiempo de un capítulo a otro, etc. Os responderé siempre que no tenga ningún dato importante acerca de qué pasará en los próximos capítulos :3 Aquí os dejo la ficha.
Nombre completo: Jim Stoken
Alias: Jim, o “El pequeño Jimmy”.
Edad: 14
Altura: 1’61
Color de ojos: Negro.
Color de pelo: Negro azabache, muy oscuro.
Personalidad: Bromista. Es muy soñador, aún cree que algún día el mundo en el que ahora habitan volverá a ser lo que era. Asustadizo, le cuesta superar sus miedos, especialmente su mayor temor; Perder a las personas que le demuestran afecto. Espe lo trata como si fuese su hermano pequeño, y le tiene mucho cariño. Jim no tiene mucha confianza en sí mismo. Estudioso, no le gusta dejarse llevar por las intuiciones. Es confiado, lo que puede acarrearle problemas. Sigue siendo un niño, por lo cual, no termina de darse cuenta del peligro.
Gustos: Odia el chocolate y la pizza. Le gusta encerrarse en su habitación a dejar volar la mente. Adora la arcilla y todo lo que tenga que ver con las creaciones en cerámica. No hay nada que aprecie más que un buen decorado. La música no le gusta demasiado, al igual que las discotecas, las cuales aborrece. Adora sentirse protegido por los demás.
Orientación sexual: Heterosexual.
Familia: Su familia tenía un negocio. Al parecer, la Inundación lo destrozó, con su familia y él mismo dentro. No se conoce nada más por el momento.
Lugar de nacimiento: York.
Apariencia: 


















Un día más... El Sol salió.

Capítulo 8.


Tras haberme viciado a un juego y, debido a que tampoco estaba inspirada, pero con mucho trabajo, os traigo el capítulo 8 por fin. No es nada del otro mundo. Tan sólo es el preludio de, aunque los personajes aun no lo saben, el principio de algo que podría asemejarse al final. Sin más, y no muy contenta, aquí os lo dejo.
Capítulo 8.
Me desperezo lentamente, al tiempo que me froto los ojos. Siento un cansancio muy profundo, que ayer por la noche no pude notar, debido a la adrenalina de las situaciones vividas. Miro a mi derecha, pero no veo a Nei, ni sus zapatos. Giro la cabeza hasta la cama izquierda, pero Espe tampoco está. Y su chaqueta tampoco está colgada en la percha.

Bostezo, y entonces oigo la voz de Tonn otra vez, que avisa a gritos de que hay un Infectado muerto en el centro del Campamento.

Las manos empiezan a sudarme casi al instante. Me pongo muy nerviosa; Debí haber escondido anoche el cadáver, así no lo habrían descubierto, y ahora no estarían pensando en posibles culpables. Intento tranquilizarme; Pase lo que pase, no deben descubrir mi escapada nocturna, que estuve en la torreta, y, menos aun, que no avisé cuando el Infectado apareció ante mí.

Relajo la respiración y me seco las manos en las mantas, al tiempo que busco mis zapatillas con la mirada. Cuando las encuentro, me las pongo y me ato los cordones, con prisa, pues afuera probablemente ya se hayan reunido todos. Me seco el sudor de la frente con el dorso de la mano, ocultando la chaqueta que llevaba anoche, bajo la cama; Tiene manchas de sangre, y es una prueba evidente de que fui yo. Finalmente, salgo de la caseta que sirve como dormitorio para las chicas. Cuando me enteré de la separación de casetas por sexo, me extrañé; En una única caseta podríamos caber todos. Pero cuando lo consulté con Espe, se limitó a mover la cabeza en un gesto negativo y se giró, antes de irse.

Pienso en ello mientras me encamino hacia el centro del Campamento, en el que ya veo un corro formado alrededor de donde supongo que estará el Infectado que maté anoche. No puedo admitir que fui yo la que lo mató, así que ideo una excusa en caso de que los dedos acusadores me apunten: Anoche estaba tan cansada que me quedé dormida al instante, y no me he despertado hasta oír los gritos de Tonn, por eso he llegado la última. No es la mejor excusa del mundo, pero servirá; No tienen pruebas directas en contra mía, pues la chaqueta que me delataba la he dejado en la caseta. No pueden acusarme, ni confiar completamente en mis palabras. Pero claro, eso pasa con todos, es casi imposible descubrir la verdad.

Cuando llego al círculo improvisado que hay en torno al Infectado, se me revuelve el estómago. La imagen es asquerosa. El Infectado está tumbado en el suelo, boca arriba, con la punta de la flecha atravesándole el ojo. O lo que queda de ojo. Un líquido negro está disperso en el suelo, alrededor de su cabeza. Aparto la vista, pues anoche no aprecié tantos detalles debido a la oscuridad.

Estamos todos reunidos alrededor, sin saber muy bien qué hacer. Tonn, Espe, Nei, Jim, Alex un poco apartado, y los dos chicos. La otra chica, a la que le sentó mal la comida, sigue en la enfermería; Sería estúpido que estuviese aquí, pues ella no se ha podido mover de allí. Entonces, y cuando Espe se dispone a hablar, Nei se lleva las manos a la boca y se gira, agachándose y quedando en cuclillas. Me acerco a ella, y le miro a los ojos; Los tiene vidriosos.

-Eh… Oye, ¿Estás bien…? –Le pregunto, aunque suene estúpido. Gira la cabeza hacia mí, y me lanza una mirada que me da verdadera lástima.

-Sí, perdona… No estoy acostumbrada a ver esta… Este… A ver personas en este estado. Ni en las películas de miedo que veía antes de la Inundación… Se asemejaban a esta situación. Se me han revuelto las tripas.

Jim aparece a nuestro lado, apoyando una mano en el hombro de Nei. Ésta se gira, y Jim le sonríe. Nei esboza una sonrisa triste, y se pone en pie. Yo la imito, y juntas volvemos al círculo. Tonn ha cogido una rama de madera, y, junto a Espe, están intentando extraerle la punta de flecha del ojo. Cuando por fin lo consiguen, Tonn sujeta la flecha por la parte que no está manchada de sangre, y la deja en el suelo, al lado del Infectado.

-Habrá que limpiarla, nunca se sabe cuándo puede volverse a utilizar. –Espe ha tomado la palabra, y nos mira a todos directamente a los ojos, esperando una reacción por nuestra parte.

Las palmas de las manos me empiezan a sudar otra vez, pero me las seco en el pantalón disimuladamente. Espe suspira, y vuelve a hablar.

-Escuchad… No me voy a enfadar con la persona que haya sido, al contrario; Ha demostrado que los Infectados no son un problema para él o ella. Aunque pienso que debería haber avisado al grupo, de esa forma no se habría corrido ningún riesgo. –Alza la vista, y entorna los ojos.

Estoy tentada de contar la verdad. Muy tentada. Pero decido que lo mejor es el silencio; De lo contrario, pensarán que “La nueva” no cuenta con ellos, o alguna cosa similar. Y, también, en parte, no quiero hablar de mi excursión nocturna. Carraspeo levemente, y miro al resto de los presentes; Tonn está detrás de Espe, con los brazos cruzados; Él también espera que alguien confiese.

Nei evita a toda costa mirar al Infectado. Traga saliva, y mira hacia Espe y Tonn. Jim tiene la cabeza gacha, y juguetea con un colgante que tiene entre sus manos. El cabello negro oscuro le ondea en la frente con la brisa que sopla. En estos instantes me doy cuenta de que tan sólo es un niño aun. Alex está más alejado, sentado en el suelo, con la espalda apoyada contra la caseta central del Campamento. Parece que no le interesa mucho el tema del Infectado ni su posible asesino. Está más centrado en dibujar con una rama en el suelo de arena. Achico los ojos, y aprecio una especie de plano trazado en el suelo. Entonces, y de improvisto, se pone en pie, dirigiendo su mirada hacia mí. Aparto la vista instintivamente, y vuelvo a mirar a Espe.

Entonces, Alex se dirige con paso firme al círculo que hemos formado, y le habla directamente a Espe.

-Oye, podemos quedarnos aquí todo el día, intentando averiguar quién se ha intentado hacer el chulo cargándose a un Infectado, o podemos echarle un vistazo a las reservas. Bueno, no, porque ya se lo he echado yo. Y –Hace una pausa, mientras estamos expectantes. –Siento ser yo quien lo diga, pero apenas queda comida para una semana.

Casi siento el sobrecogimiento de todos. Casi puedo percibir cómo Espe hunde los hombros durante un segundo, pero rápidamente vuelve a adoptar su papel de líder.

-¿Y qué propones, Alex? Que yo sepa, no es que haya muchas tiendas a la vuelta de la esquina. –Tonn se ha adelantado a Espe, y ahora le encara, con una clara mueca de molestia.

-Hay más de las que te imaginas. Probablemente, no estén a la vuelta de la esquina, pero sí que hay muchas. Y, además, no tenemos que pagar ni un solo céntimo.

Nei se revuelve en su sitio, y baja la vista. Jim traga saliva y le da una patada a una piedrecilla. Tonn sigue manteniéndole la mirada a Alex, pero con menos determinación. Y Espe… Saca un cigarro de su bolsillo y lo enciende, nerviosa. Le da una profunda calada, y noto cómo se relaja. Sigo sin entender a qué se refiere Alex, pero, por la reacción de todos los presentes… No puede ser nada bueno.

-Mirad… Podemos intentarlo, ya lo hicimos la otra vez. Tan solo… Que la vez anterior tuvimos que huir por patas, pero esta vez puede ser diferente. Podemos quedarnos aquí, y morir de hambre, o ir y renovar las provisiones. Pero esta vez, cogeremos provisiones para un período de tiempo más largo.

-Sí, y para menos personas que la otra vez. –Jim sonríe amargamente y sigue jugueteando con su pulsera.
Entonces, Espe interviene.

-Alex, si vamos, perderemos más miembros. Podemos subsistir con los animales y plantas que nos da el bosque. Y el agua… El río está a apenas cuarenta minutos de aquí, en agua tampoco tenemos problemas.

Tonn niega con la cabeza, al parecer se ha puesto del bando de Alex.

-Dentro de un par de semanas, el invierno estará encima de nosotros. Y no tenemos nada para protegernos del frío; Las sábanas son de verano, y la ropa… Yo, desde luego, cuando pasó todo, no pensé en coger un abrigo por si hacía frío. –Sonríe tristemente y Alex le secunda.

-Podríamos morir de congelación, por mucha comida que tuviésemos. Además, ¿Cómo van a aguantar Jim y Nei las rondas de vigilancia en las torretas, a tal altura? Ahí hará aun más frío.

Es cierto. No me había percatado del aire frío que sopla desde el interior del bosque, y, anoche, después de mi pelea con el Infectado, no tuve problemas en dormir por el frío. Las hojas están amarillentas, y muchas ya han caído de los árboles. Las nevadas y el hielo se acercan, y no nos queda más remedio que protegernos. La opción de ir a por provisiones es mejor que la de congelarme, pero no es decisión mía.

Espe nos mira uno a uno, y, tras un suspiro de resignación, alega:

-Bien, si os ponéis así, no me queda más remedio que dar el visto bueno. Sin embargo, tendremos que votar; Las decisiones no se pueden tomar contando con la opinión de tres personas. Los que estén a favor, que levanten la mano.

Somos nueve personas, pero una de ellas está en la enfermería, así que ella no tendrá que ir a buscar provisiones. No “sufrirá” las consecuencias. O eso creo. De todas formas, Jim va corriendo a explicarle la situación y preguntarle su opinión. Al cabo de unos minutos, vuelve exhausto, y nos comunica que la chica está en contra de que vayamos.

Poco a poco, las manos van alzándose. Alex es el primero en levantar la mano sobre su cabeza. Lo tiene muy claro. Luego alza el brazo Nei. No me lo esperaba de ella, pero esto me demuestra que aun los conozco muy poco. Espe se mantiene con las manos bajadas, sin hacer siquiera un gesto de movimiento, al igual que Jim. Dos a favor y dos en contra. A continuación, es Tonn el que levanta el brazo, retando con la mirada a todos los presentes. Luego, los dos chicos se lanzan una mirada entre ellos, y uno levanta el brazo. El otro se mantiene igual. Soy yo la única que queda, con un claro empate entre manos. Literalmente.

4 a favor y 4 en contra. Miro a Jim, que me observa casi suplicante; Quiere impedir con todas sus fuerzas ir a ese sitio en el que conseguiremos provisiones. Y, aunque esta decisión no debería recaer sobre mí, y cuando Espe está a punto de denegar la propuesta, alzo el brazo.

Noto el brillo en los ojos de Tonn cuando voto. El miedo resplandece en ellos, como en los demás rostros que observo. Mi propio miedo me invade; Ya no hay vuelta atrás.

-Entonces, decidido. Mañana por la mañana partiremos a la ciudad.

Alex se da la vuelta tras esas palabras, y siento el miedo invadir todo mi cuerpo. Nei a mi lado se lleva las manos al rostro, y Jim acude a animarla. Pero ni él mismo puede reprimir el temor.

FIN DEL CAPÍTULO 8.

Capítulo 7.


Puntual esta vez, y contenta conmigo misma, os traigo el capítulo 7, que tiene más acción y espero que os guste. Sin más que decir, os lo dejo. Bueno, sí, ¡Mañana toca una ficha nueva!, o, quien sabe, tal vez tenga una cosa diferente bajo la manga x3
Capítulo 7.
Las calles están desiertas. Tan sólo se oye el leve tintineo de una campanita, que cuelga sobre el marco roto de una tienda. No hace viento, tampoco siento frío. Únicamente… Soledad. Una soledad que me abruma, que me rodea y me hace sentir desprotegida.

Pero no tengo miedo. Miro hacia el suelo, la gravilla y el polvo están acumulados sobre lo que parecía un paso de cebra. Doy un paso. Y otro. Sin saber cómo, me encuentro deambulando por las callejuelas de la ciudad desierta. El cielo está encapotado, las nubes tapan el Sol completamente. Es como si ni siquiera se hubiese dignado en amanecer hoy.

Se respira el miedo. Un miedo atroz que, horas antes, ha atravesado las calles, el alma de las personas que andaban tranquilamente. Un miedo que, tan rápido e intensamente como apareció, se fue, dejando desolación y una ciudad fantasma. Una ciudad que ahora pisoteo, sin saber muy bien qué buscar.

Oigo un sonido, de pasos tal vez, no lo sé con certeza. Son irregulares, como si quien los produjese ni siquiera supiese cómo coordinar bien sus piernas. Continúo caminando, a paso un poco más acelerado. Sin embargo, no me dejo amedrentar por los pasos que oigo en la lejanía; No tengo miedo. Un camión está volcado sobre la acera, con un enorme agujero en donde debería estar la mercancía. Deduzco que lo habrán saboteado, y, sin darme cuenta, tropiezo con algo, dando un traspié.

Un cuerpo está tirado en la acera, una persona yace, inconsciente claramente. Está bocabajo, por lo cual no puedo verle el rostro. Toco su hombro, con suavidad. Entonces, se gira, mirándome directamente.

Su rostro está tan demacrado y tiene una herida tan profunda en el cuello, que no puedo reprimir un grito de horror.
* * * * * *
Me despierto con la frente empapada en sudor. Por un segundo, creo que estoy en otro lugar. Mi antigua casa, posiblemente. Por un solo instante, percibo un olor a café recién hecho. Por un segundo, creo oír a alguien que me llama con urgencia, que llegaré tarde al Instituto.

Pero la realidad es otra. Estoy tumbada en un catre de madera, que se encuentra en muy malas condiciones. Me paso el dorso de la mano por la frente, limpiándomela de sudor, y mis pupilas se van acostumbrando a la oscuridad. Le echo un vistazo a la habitación; Hay dos camas más, una de ellas, ocupada por la chica de los prismáticos, Nei. Me cuesta recordar su nombre. A mi izquierda hay otra cama, donde debería estar durmiendo Espe, pero no es así. Habrá salido a fumarse un cigarrillo, pienso, y me quedo tumbada, mirando el techo; Me va a costar conciliar el sueño otra vez. Pienso en los sucesos del día, en el plan surgido por el miedo a los Infectados, en la reacción en cadena de las bombas, y en cómo quedé inconsciente. Pienso en los Infectados extendiendo sus brazos entre la valla, queriendo atraparnos, devorarnos.

Me he desvelado completamente, y ahora dudo mucho que pueda volver a dormir. Así que, en lugar de quedarme aquí contemplando el techo, contemplaré las estrellas. Sigilosamente, me pongo las zapatillas que he llevado todo el día, y me escabullo por la puerta lateral, de lo contrario, correré el riesgo de encontrarme con Espe. Al salir, me encuentro de frente con la otra caseta, en la que duermen Tonn, Jim y los dos chicos que decidieron quedarse después de que John se marchase. La otra chica ha dormido esta noche en la enfermería; No le sentaron muy bien los conejos que cazó Tonn. Procuro hacer el mínimo ruido posible, y camino por el pequeño pasillo entre las dos casetas, hasta encontrarme en el centro del Campamento. Continúo andando, hasta la torreta que vigilaba Jim esta tarde. Trago saliva, y empiezo a ascender por la escalera, de unos 12 metros.

A medida que voy ascendiendo, me doy cuenta de que las alturas no me atraen demasiado. Sin embargo, decido continuar; Las vistas ahí arriba serán espléndidas. Llego al último escalón, y me subo ayudándome de las manos. Tomo aliento, y me pongo en pie, agarrándome al borde de la torreta.

Las vistas son mil veces mejores de lo que me imaginaba. Ante mí, a las afueras del campamento, se extiende un bosque extensísimo, que llega más allá de donde mis ojos pueden observar. Si giro la vista hacia la izquierda, el bosque no llega tan lejos, y se puede apreciar el contorno de una carretera. Es increíble que esta misma mañana, yo amaneciese allí, tirada como un mendigo. Aunque, claro, ahora tampoco es que vaya a tener toda clase de lujos. Achico los ojos para ver mejor, y, dando una vuelta sobre mí misma, puedo contemplar cómo el horizonte se expande ante nosotros. Me percato de lo pequeños que somos.

Suspiro, y me tumbo en el suelo de la torreta a duras penas; No es tan ancha como alta. Con la vista puesta en el cielo, observo miles de puntitos brillantes. El número de estrellas que puedo apreciar hoy, se multiplica por diez al que cualquiera puede ver un día despejado en una gran ciudad. Una ciudad… Recuerdo mi sueño, y me llevo una mano a la frente, cerrando los ojos.

La última visión de mi sueño es horrible, ese rostro… La sangre goteándole del cuello, su mirada perdida… Todo en ese cuerpo apestaba. Aunque… ¿Cómo he podido apreciar desde tan cerca el rostro de un Infectado, si el máximo contacto que he tenido con ellos, ha sido de lejos, observándolos a través de la valla? La respuesta me llega al segundo de pronunciar hacia mí misma la pregunta.

Es pasado. Mi sueño es un recuerdo, algo que ya ha sucedido en mi vida. Pero no lo recuerdo. No recuerdo haber estado en esa ciudad, ni qué pasó antes, ni después. Carraspeo, y decido que ya es hora de terminar mi excursión nocturna; Si Espe se ha fumado ya el cigarro, se habrá alertado de que no estoy en mi cama. Así que, peldaño a peldaño, emprendo mi descenso. Una sonrisa es permanente en mis labios; Lo que he visto esta noche no se ve cualquier día, y menos aun, en una ciudad. Cuando por fin piso tierra firme, le pego una patada a una piedrecilla.

La piedra se choca contra el pie de alguien, que no duda en abalanzarse sobre mí, golpeándome la cabeza contra uno de los palos que sostienen la torreta. Miro a mi agresor, y al instante sé que no es humano. O, al menos, que hace tiempo que ya no es humano. Un Infectado. No reacciono al instante, y el Infectado abre la boca, enseñándome los horribles dientes, acercándolos hacia mi brazo.

Reacciono al fin, al ver sus ojos, su mirada perdida, sin iris. Sin sentimiento ni compasión; Sin reparos. Le propino un rodillazo en el pecho, haciendo que afloje sus manos en torno a mi chaqueta, y aprovecho para caer a un lado, rodando y alejándome del monstruo. Miro frenéticamente a mi alrededor, buscando algo con lo que defenderme. Retrocedo unos cuantos pasos; Noto cómo el sudor comienza a recorrer mis manos. El Infectado se recompone del golpe, y me mira fijamente. Se acerca a mí, arrastrando un pie; Parece que está herido, lo que me da algo de ventaja. Me agacho y tanteo la oscuridad de la zona con las manos, buscando, un arma, una piedra, un palo, cualquier cosa.

Y algo me hace un corte en el dedo índice. Recorro otra vez la gravilla, al tiempo que el Infectado va acercándose a mis espaldas, lo escucho.

Entonces, todo sucede. En apenas tres segundos, en ese tramo de tiempo, sucede todo. Agarro fuertemente el arma puntiaguda del suelo, la punta de una flecha, deduzco, por su textura. Me giro, casi sin tiempo para ver cómo el Infectado alarga un brazo hacia mí, hacia mi rostro, con sus dedos mugrientos, sus uñas deseando clavarse en mi piel. Con toda la fuerza que mi brazo, mi hombro y mi muñeca me permite, le clavo la punta de la flecha en el ojo, del que sale un líquido negro que mancha parte de mi chaqueta, mi brazo y mi propia cara.

Su mano queda a unos centímetros de mi nariz. El olor putrefacto, del que hasta entonces no me había percatado, invade el aire, haciéndome toser. Seguidamente, el Infectado cae, primero de rodillas y luego hacia atrás, quedando en una postura retorcida. De la impresión, yo misma caigo de rodillas, dejando caer la punta de la flecha al suelo. Oculto mi cara entre mis manos. Tras unos minutos que parecen eternos, me limpio el rostro con la chaqueta, y me la quito. Al menos la camiseta está limpia; Espe se enfadaría si supiese que he salido de noche, y más aun, que no les he avisado de que había un Infectado.

Vuelvo al almacén, aun conmocionada. Me acurruco entre las mantas, hecha un ovillo. Tiene que ser un sueño, me digo a mí misma, antes de caer en un profundo sueño, que sólo se verá interrumpido a la mañana siguiente, cuando la voz ronca de Tonn avise de que hay un Infectado muerto en medio del Campamento.

FIN DEL CAPÍTULO 7.

Capítulo 6.


He estado trabajando en el desarrollo de los personajes; Los veo muy planos. Y he decidido darles otro enfoque, probar a darle mas... "Vida". A ver qué os parece este capítulo 6, desde mi punto de vista, muy flojo. Perdonad la tardanza. Este capítulo es meramente transitorio, como introducción al mundo en el que ahora habitan, al orden del campamento... Bueno, aquí tenéis.

 Capítulo 6.
Espe para un segundo para tomar aire, y continuar con su relato. Aprovecho para mirar la cara de los demás presentes, que no tenían ni idea del plan que se había tramado. Sin embargo, a mi me aburre, dado que lo he vivido en mi propia piel. Entonces, y mientras va relatando cómo cogimos los materiales, y cómo fui formando el círculo de pólvora alrededor de una alta estaca que había en medio del campamento, me distraigo en mis propios pensamientos. Continúo observando la sala, preguntándome sobre cuántos años puede tener este campamento. Tal vez sea de la Guerra Civil Española…

Un momento. ¿Por qué se me ha venido a la mente la esa guerra, precisamente? Española… Tal vez soy de España. No le veo otra explicación al hecho de que haya pensado en ese país en primer lugar. Sin embargo, no tengo forma de confirmarlo; Al menos, hasta que me vea en un espejo, y pueda apreciar mis rasgos. Si verdaderamente soy de España, probablemente seré morena, pelo oscuro, ojos marrones o verdes. Pero no sé por qué, hay algo que me empuja a pensar que probablemente no sea así.

-Cuando estuvo todo dispuesto, decidimos colocarnos en nuestras respectivas posiciones. -Espe continúa relatando el hecho, y se, por su rostro y su mirada, que no deja de prestar atención a las reacciones de los presentes. –El plan, tras conseguir todos los materiales, y comprobar que la munición y la pólvora estaban en buen estado, era muy simple. Dado que el resto del campamento estaba en la misión de exploración, tan sólo éramos 5 personas, sin contar a la chica nueva que se nos ha unido hoy. Apenas teníamos una posibilidad entre cien de que saliese bien. –Espe lanza una mirada cómplice a los que hoy hemos llevado a cabo el plan, y mira hacia el techo, a la vez que se relaja en su silla. –Hoy hemos puesto todas las cartas sobre la mesa, y ha sido el primer ataque directo que hemos tenido que lanzar contra los Infectados.

Entonces, Tonn sacude levemente la cabeza, y le interrumpe.

-Ha sido un contraataque, Espe. Recuerda que ellos han sido los primeros en lanzarse contra nuestro campamento. Nosotros los dejaríamos en paz, si no fuese porque quieren devorarnos de forma lenta y despiadada. –Tonn hace un gesto con la mano, como quitándole importancia, a la par que a mí me recorre un escalofrío.

Tras esta interrupción, Espe suspira, y, con tono melancólico, prosigue.

-Si, Tonn, han sido los primeros, pero… Ellos no son conscientes de lo que están haciendo. –Tras ver la cara reprobatoria de Tonn, añade –Quiero decir… Antes eran personas. Una persona, al menos si está en sus cabales, no se lanzaría a devorar un campamento, y menos aun, con niños de 15 años dentro. Lo que quiero decir… Es que no nos han “atacado”. Se limitan a alimentarse, y eso nos incluye a nosotros.

-Ya, como menú del día. –Tonn mira hacia otro lado, claramente molesto. Espe le da una palmadita en el hombro, y continúa.

-Bueno, humanos o no… El caso es que éramos seis. Por ello, nos dividimos el trabajo; Jim se encargaría de vigilar desde la torreta todos los preparativos, y dar la señal cuando fuese el momento. Además, debía acudir en ayuda de Tonn cuando las explosiones comenzasen, de forma que los Infectados ya no pudiesen escapar. Para ello usó la tirolina que encontramos en el campo de prácticas, ya sabéis. –Lanza una mirada tenebrosa, y continúa, más alegre. –La chica nueva –Me mira a mí. –Se encargaría de hacer arder el círculo de pólvora, para ello, estaría escondida detrás del almacén, hasta que Jim diese la señal. Tonn… -Espe sonríe, y Tonn bufa, poniendo los ojos en blanco. –Hizo de cebo, y atrajo a los Infectados hasta el centro del Campamento, en el cual estaba el círculo de pólvora. Alex –Mira al chico de la herida en el hombro, el que hizo de “escolta”. –Se encargaría de guardarle las espaldas a la chica, y cerciorarse de que ningún Infectado se salía de la ruta. Yo abrí el candado en el momento oportuno, y luego huí hacia la torreta, en la que solo pude cruzarme de dedos, pues ésta chica tenía mi mechero y ni siquiera pude encenderme un cigarrillo.

Toda la sala ríe, incluyéndome. El ambiente se relaja un poco, y me siento a gusto por primera vez desde que he llegado aquí. Sin embargo, un chico del otro extremo de la mesa tan solo esboza una sonrisa, que se le borra al instante cuando le observo. Sus ojos azules se clavan en mi mirada, y no puedo evitar apartarla. ¿Quién es? Cuando las risitas enmudecen, Espe prosigue con su relato, con la atención de los presentes captada.

-Y Nei… Ella estuvo en la enfermería, esperando, por si alguno de nosotros salía… Mal parado. –Espe dirige su mirada a la chica de los prismáticos, la cual no puede más que ruborizarse y bajar la vista. La observo minuciosamente. Tiene el pelo corto, tal vez demasiado, de un rubio muy oscuro. El flequillo le cae en ondas sobre la frente, y su piel es pálida. Lleva una camiseta de color azul claro, y aprecio una pulsera que brilla en su muñeca.  Gracias a ella, la novata pudo recuperarse en apenas unas horas tras las explosiones. –Le lanza una mirada cómplice a la chica, la llamada “Nei”, y veo que hay una gran amistad entre ellas. –Bueno, solo queda decir… Que el plan salió a pedir de boca. Los Infectados han sido eliminados, al menos de momento. Y los pocos que quedaron “vivos”, los echamos del campamento. Los llevamos en la camioneta hasta muy adentro del bosque, con suerte tardarán otras semanas en encontrar el Campamento, o, quien sabe…

Espe es interrumpida. El chico de los ojos azules ha dado un sonoro golpe en la mesa con la palma de la mano, y todas las miradas han sido dirigidas a él.

-¿¡Pero soy el único en darme cuenta!? –Alza el tono de voz, y veo a Jim fruncir el ceño. –Os estáis equivocando. ¿Cómo queréis eliminar a los Infectados, si ni siquiera sois capaces de meterle un tiro entre ceja y ceja? Por Dios, si tenemos un millar de munición y de armamento aquí. –Coge aliento, y echa un vistazo a la sala, a los rostros de todos los que le estamos observando. -¿¡Para qué nos resguardamos en un antiguo campamento militar, si ni siquiera somos capaces de matarlos como Dios manda!?

Entonces, Tonn le interrumpe, con tono sosegado.

-John, te estás precipitando. Yo fui el primero en proponer cargárnoslos a tiros, pero hubiese sido inútil. Hubiésemos acabado con más de la mitad de la munición, y probablemente, en un par de horas tendríamos a más Infectados atraídos aquí, por el sonido de las balas. –Tonn le mira, con los labios fruncidos, esperando un contraataque.

-Ah, ¿Y una explosión masiva no los atrae? ¡A las pistolas se les puede poner un silenciador!

El chico deja a Tonn sin saber qué decir, y se hace el silencio en la habitación. Todo el mundo está expectante.

-Cállate ya, idiota, que incluso vas a atraer a los Infectados. Y entonces sí que te va a dar igual cargártelos a tiros o con una explosión. Tú no estabas cuando todo esto pasó, y, si tenías alguna pega, podrías haberte quedado a vigilar el Campamento con nosotros. –Alex mira con una ceja alzada al tal John, y, prosigue. –Yo no digo que esté de acuerdo en que provocar una explosión en cadena haya sido la mejor opción, ni que esté de acuerdo, pero ha sido mejor que haber esperado a que tú vinieses a proponer algo que ya habíamos desechado.

Tras el discurso encara a John, a la vez que éste le mira con evidente rabia. Entonces, Espe decide intervenir.

-Ya está bien, ¿No? Vamos, creo que lo más sensato no es que tengamos ahora peleas internas en el grupo, pero John esta vez tiene algo de razón. La próxima vez meditaremos todas las opciones posibles. Debo admitir que hemos actuado mal, aunque el resultado haya sido positivo. Esto no quiere decir que debas dejar de expresar tus ideas, chica. –Espe me mira, y saca un cigarrillo, pero lo vuelve a guardar ante la mirada de Tonn.

John se pone en pie, y nos lanza una mirada a todos. Una mirada que hace que se me congele la sangre. Una mirada que está cargada de promesas.

-No habrá próxima vez. Ya he tenido suficiente en estas semanas. No pienso quedarme aquí cuando le supliquéis a los Infectados que tengan piedad, que vosotros nunca les habéis hecho daño, que sois tan solo unos niños. El que quiera venir conmigo, que recoja sus cosas; Salimos en media hora. Y no hay viaje de vuelta.

Tras estas palabras, y con un tono helado en su voz, abre la puerta con un chirrido, y se marcha de la habitación. Los cinco chicos y las dos chicas que no conozco, supongo que serán los que hicieron la misión de exploración se miran entre ellos, y, tras unas breves palabras, se marchan tres chicos y una chica. Espe mira la escena sin inmutarse, y veo un breve destello en los ojos de Jim, pero parpadea un par de veces y el brillo desaparece. Tonn es el primero en hablar.

-Bueno… Cinco bocas menos que alimentar, ¿No? –Hace un amago de risa, pero ve que el ambiente no está para bromas. Espe se endereza en su asiento, y, con voz firme pero clara, añade.

-Muy bien, dado que no voy a obligar a nadie a hacer lo que no quiera… Todo aquel que quiera irse con John puede hacerlo. Sin embargo, debo decir que aquí las decisiones se toman por el bien del grupo, no por el bien personal. Siempre son discutibles, pero si el peso del grupo apoya una idea… Es inamovible.

Nos miramos los unos a los otros, interrogándonos, y Jim hace un amago de levantarse, pero al instante se lo piensa mejor y se endereza en el asiento. Baja la mirada. Tonn sonríe, y, sin pensárselo mucho, pregunta.

-Hoy le tocaba preparar la comida a John… Me parece que habrá que hacer una ronda extra en busca de algún tentempié andante. ¿Quién se apunta? –Espe se relaja, y noto un esbozo de sonrisa en su rostro; Con Tonn aquí, los silencios incómodos no durarán mucho.

Sin embargo, hay algo que me inquieta, y es el destino que correrán los que han abandonado la sala, y, con ella, el Campamento. ¿Quién era John? Y… ¿Por qué he notado ese claro rechazo por parte del grupo hacia él?
Fin del capítulo 6.


Ficha 1: Tonn.


Nombre completo: Anthony Walder.
Alias: Tonn
Edad: 18
Fecha de nacimiento: 13 de Febrero.
Altura: 1’84
Color de ojos: Marrón claro, pero de un tono intermedio.
Color de pelo: Castaño tirando a rubio. Se le forman ondas en el pelo, pero no es rizado del todo.
Personalidad: Intuitivo. Toma las decisiones sin pensarlo demasiado, dejándose llevar por el instinto y los sentimientos. Tiende a tener sueños y esperanzas que están fuera de su alcance. Posee una gran creatividad. Altivo. Optimista hasta la médula. Siempre intenta buscar otras salidas a los problemas que se le plantean, ayudando en lo máximo posible a sus compañeros.
Gustos: Los helados de nata y fresa. Le encanta viajar a lugares estrambóticos. Odia que le lleven la contraria. Le encanta hacerse el fuerte y llevar siempre las riendas de todo lo que se hace en grupo. Prefiere las reuniones entre amigos que las fiestas de madrugada.
Orientación sexual: Heterosexual.
Familia: Desconocido.
Lugar de nacimiento: Liverpool.
Apariencia: